viernes 4 de febrero de 2022 - Por Luciano Lussello

El Ingreso Ciudadano

En la nota anterior (clickear Aquí para ver la nota anterior) analizábamos que es muy probable que en la siguiente metamorfosis del trabajo terminaremos siendo INUTILES.

En muy poco tiempo con el avance exponencial de la IA (Inteligencia Artificial), la mayor integración de la IoT (Internet de las Cosas), las conexiones inalámbrica 6G (a este tema le dedicare un articulo completo) y la Robótica avanzada, se destruirá el empleo pero se producirán los bienes, por primera vez en la historia de la humanidad se desacoplará el empleo del salario, las personas cobraran por ser, no por hacer, se implementara el viejo concepto (año 1795) de Thomas Paine del Ingreso Ciudadano donde la sociedad tiene un stock de capital de ciertos bienes que permiten producir cierta cantidad de cosas y todos los ciudadanos por ser parte de esa sociedad (País) tienen derecho a su ingreso ciudadano. Seria como si todos fueran cooperativistas del sistema y por el mero hecho de existir reciben su participación desde que nacen hasta que mueren. Los que pagarían impuestos para solventar este sistema serian las maquinas. Así cuanto mejor es la productividad del País mejor viven sus ciudadanos. Este ingreso ciudadano cubriría las necesidades elementales. En el fondo es una acción redistributiva que rompe con cualquier tipo de clientelismo o cualquier esquema perverso. Hoy somos lo que hacemos y lo que consumimos, eso desaparecería como así también la Plusvalía. El problema que se crea es que ya no habrá necesidad de trabajar, aquí entra a jugar lo filosófico y lo social con respecto a qué haremos con nuestras vidas. También existe una opinión publica de que el Ingreso Ciudadano es una manera de que las personas se vuelvan vagas, que también ocurre, pero la pregunta es qué sociedad buscamos para el futuro. Hoy se esta experimentando en varias ciudades del mundo para analizar los probables impactos adversos y los beneficios potenciales que puede tener el Ingreso Ciudadano.