Día Internacional de la mujer

Un 8M con logros y reclamos


En este 8 de marzo sin ninguna duda volvemos a salir a la calle a exigir el cumplimiento de nuestros derechos, aquellos que hemos conquistados en la lucha cotidiana y a través de muchos años. Esto que se trasladó a la formalidad, en leyes que aún no se cumplen por la falta de personal, de recursos humanos capacitados, con sensibilidad en estas temáticas, y resistencias de sectores que consideran que sus creencias y su ideas están sobre los derechos del resto de la población.

Como un aliciente, nos decimos que hemos logrado muchísimo en este andar reclamativo, tenemos Ministerios, Áreas y Direcciones en los Municipios, Provincias y Nación, no obstante en el terreno sentimos que nada alcanza. Casi no hay turnos para psicología, nos cuesta conseguir abogados para llevar adelante los reclamos judiciales de víctimas o sobrevivientes; patrocinios gratuitos en cuota alimentaria, a esto se le suma la cantidad de trabajadores en negro que conspiran contra los pedidos de los derechos a la subsistencia de los niños y niñas.

Ni hablar de la violencia vicaria que denunciamos junto a un grupo de valientes madres, en noviembre del 2021 en Tribunales de Cosquín, poniendo en el tapete nuevas modalidades de violencia que algunos individuos usan, como forma de seguir violentando a quien se animó a denunciar y salir de la violencia ejercida dentro el hogar.

Tenemos sobradas muestras de que no se respetan nuestros derechos en salud sexual y reproductiva en los ámbitos de salud, menos se aplica la ESI – Educación Sexual Integral- que a raíz de la creciente violencia de delitos contra la integridad sexual y la modalidad de violaciones grupales vuelven a poner en la palestra que sin esas herramientas seguiremos pagando con nuestros cuerpos la falta de políticas públicas de prevención.

Asimismo en los espacios de trabajo se ha generado un cambio que permite advertir las modalidades de violencias en ámbitos laborales pero no vemos las respuestas concretas que solucionen de fondo las situaciones reclamadas, siendo los derechos laborales solo declamativos, sin aportar, en lo concreto, a los resultados perseguidos .

Por otro lado, las jóvenes y adolescentes se animan a denunciar dentro de los diferentes ámbitos como instituciones educativas, deportivas, etc. expresiones de discriminación y de distintos tipos de violencias pero desde las direcciones siguen omitiendo responsabilidades o no le dan la importancia real que esto tiene, dejando a las jóvenes y familias sin respuestas, revictimizadas y que obliga a recurrir a ámbitos como Ong para que algo suceda.


Este 8 nos encuentra pidiendo justicia por Andrea Castagna que hace 7 años fue violada y asesinada. La justicia en Carlos Paz se encargó de no identificar a nadie (la familia tenía un sospechoso) el último ADN lo hicieron hace poco.

Este 8 nos encuentra pidiendo justicia por Cecilia Basaldua que aun hoy no queda en claro qué pasó y quién es el responsable, luego de una dilación del juicio que iba a empezar en diciembre del 2021, este se trasladó para el 2 de mayo a Tribunales de Villa Dolores.

Este 8 nos encuentra pidiendo justicia por Milagros de La Cumbre, y por cada adolescente y joven que no puede salir a caminar tranquila por nuestra ciudad sin que se le pare un auto y se la quiera llevar, sin que las propuestas de trabajo no sean formas engañosas de manipulación con algún fin oscuro.

Este 8 nos encuentra pidiendo política habitacionales para madres solas, que no consiguen y no pueden enfrentar, con la miseria de sueldos que cobran por estos lares, un alquiler.

Seria largo enumerar todo lo que se logró y también lo que falta, sabemos que sembramos para otras, así como las sufragistas y muchas más sembraron para nosotras.

El 8 de marzo es un día de lucha, y será una comunidad socialmente más justa cuando en nuestros hogares, en la calle y en las Instituciones vivamos sin miedo, libres y sin violencias.

Vivas nos queremos.

Karina Lucero