Opinión

Implosión en las estructuras políticas


La situación interna de los partidos políticos, coaliciones y alianzas, a nivel nacional, provincial y departamental.

Los hermanos Veliz provocaron la reacción política de radicales y peronistas en La Falda.

Para un amplio porcentaje de los ciudadanos, las elecciones de medio término, celebradas en noviembre pasado, determinaron un equilibrio en el Congreso de la Nación. En consecuencia, esperaban que tal designio impulsara el diálogo y consenso necesarios para enfrentar un presente absolutamente comprometido, donde la pandemia y la economía, en conjunto, son las variables que impiden avizorar un futuro cercano con menos tribulaciones. Pero, a la vista está, no sucedió. Por el contrario, como una burla del destino, los hacedores de la política continuaron confrontando, aun con más saña, y ya no solo entre expresiones opositoras, sino que los conflictos estallaron y abundaron en el pleno seno de los espacios, demostrando una falta total de coherencia entre lo que sostenían y lo que en realidad ejecutan. Obvio, la credibilidad, de quienes adscribieron o expresaron su afinidad con ellos, por el suelo, ampliando la distancia entre representantes y representados. Demás está decir que esto afecta al sistema democrático, al que como premisa deberían proteger y fortalecer los hombres y mujeres de la política, al menos para preservar su existencia como supuestos forjadores, pero parece mucho pedir cuando lo que reina en esa elite una alta dosis de voluntarismo y mediocridad. El problema es que necesitamos de la política, porque es la actividad que debe resolver la convivencia, en paz, de la sociedad.

Lo descripto no es producto del presente, sino que es una rémora que se fue instalando, que no se supo percibir a tiempo, y a la que se debe superar desde el ejercicio de la ciudadanía, con amplia y activa participación. Esto es, recuperar los espacios partidarios de debate y establecer las prioridades a atender, como también allanar el camino para lograr los consensos con sentido de pertenencia a una comunidad y territorio. De ese ejercicio, de escuchar y escucharse, surgirán los representantes avalados y comprometidos, los dispuestos a acordar por encima de las diferencias, porque, en definitiva, la democracia es la resolución permanente de conflictos de intereses que deben resolverse con mayores beneficios que perjuicios.


Lo señalado no será fácil y llevará su tiempo. Por eso, volviendo al ahora, lo que se observó, a nivel nacional, tras la compulsa electoral no fue el abocarse a dirimir cómo se sale del atolladero donde nos encontramos, sino el ocuparse de posicionar o posicionarse como candidatos hacia 2023.

Así, el único que brega por mantener cierta cordura, en lo que a agenda respecta, es el oficialismo, obligado por cierto, porque detenta el gobierno. Lo que no es razón para que las diferencias internas se hagan públicas y por momentos aparezcan como irreconciliables, a extremo de que Alberto Fernández para sostener una cuota de poder esboce la posibilidad de la reelección, al tiempo que Axel Kicillof y Eduardo De Pedro son postulados por otro de los sectores de la alianza, incluso ya se habla de posibles vices a acompañarlos, tampoco hay que dejar de lado a Sergio Massa que, según manifiestan algunos, cerraría más para afuera que para dentro. Esto, sin dejar de lado al justicialismo ortodoxo que a más de ser crítico de la gestión de gobierno, muestra la pretensión de una entrega anticipada del poder y se prepara, de así acontecer, para imponer a su elegido.

En la oposición, Juntos por el Cambio, que ganó la elección, la cosa se desmadró desde el vamos, la lucha por comandar los espacios legislativos no tuvieron miramientos y concluyeron en una confrontación feroz y dispersora, los cordobeses del radicalismo sumaron mucho en esto. Continuó con una legisladora, recientemente electa, que se tomó vacaciones y le sirvió en bandeja un triunfo legislativo al Frente de Todos, otro aporte cordobés. Prosiguió con la aceptación de la reelección de los intendentes bonaerenses, olvidando que ese espacio había dispuesto la legislación en contrario. Por estos días, las diferencias se centran en si son parte, o no, de las convocatorias del gobierno para informar sobre las negociaciones con el FMI, en esto Horacio Rodríguez Larreta, uno de los posibles candidatos del PRO se negó a la primera cita, en contraposición Gerardo Morales, uno de los anunciados candidatos de la UCR, admitiendo que los que tomaron la deuda fueron ellos, manifestó que esa responsabilidad al menos implicaba que se sentaran a escuchar, reflejando una nueva disparidad.

En lo que refiere a candidaturas en esta coalición la oferta es amplia, en el PRO va desde Mauricio Macri, que no deja de pensar en su segundo tiempo, a Patricia Bullrich presidenta del partido con posicionamiento nacional, a María Eugenia Vidal que ya busca la estructuración en el mismo territorio. En el radicalismo, que busca encaramarse como conductor de la coalición haciendo valer su poder electoral, al ya mencionado Gerardo Morales, se le suman Martín Lousteau, Alfredo Cornejo y Facundo Manes.

Por Córdoba

En nuestra provincia, la piedra del escándalo la instaló Juntos por el Cambio, ya que el radical Orlando Arduh (del núcleo conducido por Rodrigo De Loredo), como propulsor del proyecto, acompañado por los legisladores del PRO Silvia Paleo, Alberto Ambrosio, Raúl Recalde y Darío Capitani, instalaron y lograron aprobar una legislación que habilitó el juego on line. La controversia fue tal que el radicalismo, en un alto porcentaje, terminó pidiendo la sanción de Arduh ante el Tribunal de Conducta partidario. Por su parte, Rodrigo De Loredo sostuvo que solo se le aportaba a las necesidades recaudatorias del Ejecutivo provincial. A su vez, Luis Juez, conductor del Frente Cívico, fue más directo pidiendo que le explicarán “qué negociado había detrás” lo que implicó el supuesto de corrupción. Lectura que hizo Darío Capitani que presentó una denuncia contra Juez por sus declaraciones. Las implicancias de este hecho ponen en duda, a futuro, el sostenimiento del enclave, porque las heridas abiertas serán difíciles de restañar. Más aun, ya hay quienes atisban que el PRO buscaría aliarse con el peronismo cordobés.

En el justicialismo, las cuentas se siguen ajustando entre Hacemos por Córdoba y el Frente de Todos, lo más relevante se vivió en Villa María, donde los dos concejales de HPC que responden a Eduardo Acastello se negaron a aprobar la prolongación de la licencia de Martín Gill, lo que lo llevó a reasumir la función, renunciando a la Secretaría de Obras Públicas de la Nación que venía ejerciendo desde el inicio de la gestión. Gill perdió a dos puntas, porque habiendo sido electo diputado había declinado la banca a favor de Pablo Carro para sostener el cargo que finalmente debió dejar.

De todas maneras, la atención se centra en lo que será la sucesión de Juan Schiaretti. El verticalismo del peronismo cordobés hacía entrever que la candidatura se decidiría sin discusiones, sobre la marcha y al límite de la presentación de listados. Sin embargo, desde círculos internos y de los medios de mayor circulación se coincidía en que la postulación sería para el intendente capitalino Martín Llaryora, quien no se había expresado públicamente sobre el particular, pero, sorpresivamente, el vice Manuel Calvo dio a conocer su intención de competir por el cargo. Tal vez, esta sea la razón por la cual Schiaretti decidió llamar a internas para cargos partidarios para marzo próximo, como para ir pulsando, aunque también necesita de un partido movilizado para competir con una oposición que electoralmente se distanció demasiado en la elección para cargos legislativos nacionales, asimismo para mostrar pleno respaldo al lanzamiento del peronismo federal que ha realizado.


Por Punilla

En este territorio, las aguas bajan calmas en todas las expresiones. Por el momento, solo se habla de las repercusiones que dejan las instancias que tienen origen en el orden nacional o provincial y se esperan definiciones que lleguen desde esos niveles. Aunque, la interna del justicialismo puede llevar a la aparición de reposicionamientos, habrá que esperar a los próximos días para saber si así sucede, ya que los tiempos aparecen como sumamente acotados.

Por La Falda

Por aquí, sí, hubo resonancia política interna, y fue a dos puntas, existiendo reacciones de la militancia tanto en el radicalismo como en el justicialismo. Los ecos emergieron de un acto en el merendero de la “Sole” Roldán, por ahí paso el intendente Javier Dieminger y prometió cumplir con una promesa hecha por el ex intendente Eduardo Arduh, la donación de un terreno para la construcción de la sede propia del merendero. Momentos después, lo harían Arduh, Alicia Auferil y Diego Veliz, quienes integraron la gestión de gobierno anterior, sumándose Lucas Veliz funcionario del Ministerio de Desarrollo Social provincial. Lo sorpresivo, fue que éste último, en uso de la palabra, comprometió la construcción del merendero y de inmediato hizo intervenir a Diego para que se sumara a esa promesa. Tras lo cual, aparecieron tarjetas de salutación portando como epígrafe el mensaje Lucas Veliz Conducción sobre el logo oficial de Hacemos Por Córdoba. La reacción de la militancia que responde a Hacemos Por Córdoba en la localidad fue inmediata, discutiendo, en primer lugar, lo de “conducción”, porque sostienen que de acuerdo a lo decidido por Matías Montoto, como conductor departamental del espacio, los referentes locales eran Miriam Arnedo y “Tato” Tabares. También expusieron que ya habían tenido marcadas diferencias durante la última campaña electoral, tanto con Veliz, cuanto con Déborah Petrakovski, de las cuales informaron al Ministro. Elucubraron asimismo, que la participación de los dos hermanos Veliz hacía presumir una estrategia conjunta posicionándolos a cada uno en la corriente política a la que adscriben, haciendo uso de fondos oficiales. Sobre esto último, en el radicalismo hicieron una lectura similar.


Consultado sobre el particular, Javier Diemiger mantuvo que “no hay nada oficializado, aunque rumores de interna siempre hay, pero se le preguntó a “Cacho” (Arduh) en el comité y él lo ha negado… tampoco podemos saber qué actor puede aparecer planteando una interna. Lo que llama la atención es radicales y peronistas juntos en el acto de un merendero y trabajando decisiones políticas…”.

Sobre esta declaración, Arduh, a través de whatsapp, informó que “nunca dije que no iba a ir a internas. Sí, voy a participar…”.

Esperamos las declaraciones públicas de los hermanos Veliz, aunque Diego, en off de record, mantuvo que “tal vez, no fue el momento oportuno para comprometernos a donar el edificio del merendero, pero también creo que se han sacado conclusiones apresuradas”.

Concluyo este resumen, consignando que el ciudadano no discute a la política como herramienta, sí tiene una controversia con quienes la utilizan y cómo, por eso es que la sugerencia es la de volver a la militancia partidaria y expresarse.

N.H.