La Soberanía, la Salud, la Verdad Histórica y los DDHH, ante la ola negacionista


No puedo sustraerme a la preocupación por estas olas negacionistas que de una manera u otra afectan varios aspectos de nuestras vidas, como argentino de origen judío, que está plenamente consustanciado con nuestra historia patria, y como miembro de una comunidad que padeció y aún padece las consecuencias del terrorismo de estado, instalado en nuestro país previo al golpe de estado cívico militar (con complicidad empresarial y eclesiástica) del 24 de marzo de 1976.

Coincide este análisis con una fecha emblemática de nuestra historia nacional: la presencia permanente reforzada cada 2 de Abril, con nuestros Héroes que dieron su vida o que combatieron hace 40 años por nuestras Islas Malvinas, por su recuperación de las garras coloniales usurpadoras del imperio británico, respaldado por la NATO u OTAN. Y esta simultánea eventualidad no es casual, tiene vínculos profundos. Con la aventura Malvinas, una despiadada dictadura militar genocida, quiso lavar su rostro ante nuestro pueblo y Latinoamérica y fue su doloroso fracaso, la que la llevó a claudicar en sus intenciones de perdurar hasta la eternidad…

Pero las secuelas perduran: entre 300 y 500 combatientes se han suicidado, según datos de las asociaciones de veteranos, muy superior el número al que oficialmente se ofrece. 120 ex combatientes padecen el “negacionismo”real de una Poder Judicial que solo ha respondido a 4 casos de serias violaciones a los DDHH en los últimos 15 años; se trata de aberrantes torturas, humillaciones y la re victimización que los “servicios de inteligencia” han ejercido sobre ellos. El castigo que solicitan es hacia los culpables de esas inaceptables violencias solamente, pero por el ritmo actual de gestión judicial se tardarían 310 años en concluirlos. https://www.perfil.com/noticias/opinion/guerrero-iraola-alonso-torturas-malvinas-poder-judicial-violaciones-a-los-derechos-humanos.phtml

Asimismo, Malvinas expone la Negación del Imperio Británico de reconocer nuestra soberanía en ese archipiélago, avalado por documentos indiscutibles que la afirman y practican un sistemático “negacionismo” al mandato de la ONU de iniciar conversaciones directas con nuestro país. Lo hacen desde posiciones de fuerza, como la presencia de una poderosa base militar y de submarinos atómicos, estratégica para el imperio anglo norteamericano. Y también con la complicidad de los gobiernos neoliberales de Menem y de Macri, llegando una ex ministra de este último a proponer su entrega a cambio de las vacunas de Pfizer. https://www.pagina12.com.ar/338435-patricia-bullrich-propone-entregar-las-islas-malvinas-a-camb.

Nos imponen el despojo y su negacionismo en base al temor a fuertes represalias bélicas, “a 193 años de la reafirmación de los derechos argentinos en el archipiélago”. Todo negacionismo se basa en desconocer la verdad y utilizar el miedo y el poder con complicidades mediáticas a las que están vinculadas. Nunca más, incluye dictaduras, ni aventuras bélicas a costa de nuestros hijos, pero jamás dejar de defender nuestra plena soberanía en esa “Hermanita perdida”, al decir de Atahualpa Yupanqui.

La pandemia de Covid 19 no ha finalizado, se trata por ahora de un recreo y ya hay señales en Europa de fuertes brotes, especialmente ante no vacunados o que lo han sido parcialmente. La expectativa es proteger toda la humanidad tanto como al bio eco sistema si lo que se pretende es llegar a una endemia sin tantas víctimas y a que no sigan emergiendo nuevas variantes o cepas más agresivas. Durante toda la pandemia hubo fuertes olas negacionistas… de la propia pandemia (era un resfrío común)… de la utilización de las cuarentenas o aislamientos (infectadura)… del uso de los barbijos (se los quemaba en las marchas)… luego de las vacunas, incluso se imputo judicialmente al Presidente por “envenenamiento” y si no llegaba una determinada marca, era por “coimas” solicitadas.

Mientras las muertes iban creciendo y las UTI se colmaban utilizando respiradores recientemente llegados desde China y el personal de la salud padecía agotamiento por intensas jornadas cuidando a los enfermos más graves, las medidas precautorias eran mediáticamente desacreditadas, se difundían terapias altamente riesgosas (hidoxicloro) o científicamente dudosas, incluso algunos de los más destacados negacionistas, sucumbían ante alguna de las variantes del virus SARS cov2. Hubo negacionistas de derecha (algunos con perfil neonazi) o no, pero todos contribuyeron a una mayor mortalidad, en gran parte evitable, tanto en nuestro país como en gran parte del mundo. Un desafío más tanto para las ciencias de la salud como para las políticas sanitarias soberanas, donde la presencia del estado ha sido el factor decisivo para evitar un daño mayor.

La ola negacionista respecto al genocidio y el terrorismo de estado que los argentinos padecimos en los 70 y hasta 1983, no puede ser desvinculada de otros genocidios que afectaron a la humanidad especialmente durante el siglo pasado. Tanto el padecido por el pueblo armenio bajo el Imperio Otomano entre 1915 al 17, y que el actual gobierno de Turquía sigue negando, con la deportación hacia la muerte por balas o hambre en desiertos del cercano oriente, de 1.500.000 personas; como la Shoá u Holocausto, el genocidio padecido por el pueblo judío europeo con más de 6.000.000 de víctimas, la mitad aproximadamente en 6 campos de concentración; con nuestros 30.000 Detenidos Desaparecidos, ya por el terrorismo de estado de la Triple A o los asesinos del Comando Libertadores de América, como a partir del 24-3-76, por la Dictadura Militar en nuestro país, tienen en común varios aspectos bien señalados por expertos en la temática. Una Visión más amplia se encuentra en CRIMEN DE CRIMENES - GENOCIDIOS ENTRE 1904 - 2005 del Dr. M. J. Rodríguez Villafañe.

*Fueron ejecutados como “solución final” ante minorías que molestaban al sistema opresivo dominante. Ya sea la minoría armenia cristiana para el imperio Otomano; los judíos o gitanos o comunistas europeos para el nazi fascismo de Hitler o Mussolini; los grupos de combatientes armados, activistas sindicales, estudiantiles, sociales, políticos de izquierda o religiosos o abogados de los mismos, opuestos al modelo económico social discriminador, en la aquella argentina.

*Siempre pretendieron ocultar las pruebas de los crímenes buscando desde el inicio la impunidad y se denostó a quienes buscaban a sus seres queridos, como las Madres y Abuelas de la Plaza de Mayo, “las Locas…”. En Europa fue la derrota del nazismo la que posibilitó conocer la verdad de los campos de exterminio. En nuestro país los centros clandestinos de secuestro, tortura, apropiación de hijos, asesinato, violación, partida de aviones para arrojar cuerpos adormecidos al mar, el ocultamiento aún continúa. El “Campo de la Rivera y “La Perla” donde posiblemente fue asesinado mi tío Jacobo Lerner, de Cosquín, son una de las pruebas de la barbarie.

*Se negó sistemáticamente el número de las víctimas, tanto de armenios, judíos o de los argentinos. En nuestro caso, como fue parte de un plan imperial, denominado Cóndor, la misma metodología se utilizó en los países hermanos del continente. Durante el gobierno de Cambiemos, D. Loperfido. M. de Cultura de la CABA, expresó que no eran 30.000 y Desde las Abuelas le contestaron que los únicos que conocen las cifras reales son los asesinos. Que no hubo una guerra. En las guerras, como la de Malvinas, los fallecidos tienen sus tumbas, salvo la mayoría, que perdieron la vida por el hundimiento del Gral. Belgrano por el torpedo de un submarino atómico británico.

*Hubo beneficiados de esos genocidios. Los Alemanes de los bienes incautados a los judíos. Igual los turcos de lo despojado a los armenios. En nuestro país el Plan neoliberal de Martínez de Hoz, impuesto por la Junta Militar, permitió al empresariado cómplice, incrementar sus ingresos bajando de un 40 a un 19% lo destinado a salarios en la distribución de ingresos empresariales. Además de los autopréstamos que iniciaron el actual e impagable endeudamiento.

*Siempre se procuró la complicidad de los medios de comunicación, de la justicia, de sectores del poder económico, de perpetuar los logros de los genocidas, incluyendo un terrorismo de estado latente, aún luego de finalizada la macabra tarea. En la última conmemoración del 24 de marzo, en La Falda, el periodista Daniel Capdevila entrevistó a Cristian Abregú, hijo de un trabajador secuestrado, desaparecido de una empresa cordobesa. Pasaron 46 años para que pudiera expresar su dolor y relatar que su madre sigue esperando la llegada de su padre. ¿Dónde están? Es la pregunta que nuestros genocidas se niegan a responder y poder cerrar parte de esa herida inmensa herida.

Mientras se avanza en la lucha por los DDHH, por la búsqueda de la solución pacífica de los conflictos, en el cuidado de la salud pública alertando sobre la infodemia, en las luchas políticas por una justa distribución de la riqueza, no puede dejarse que junto al Nunca Más, todos los responsables del Genocidio, no solo los militares y policías comprometidos juzgados, sino también los responsables empresariales como es el caso del Sr. Blaquier, dueño del Ingenio Ledesma, sean juzgados y reciban su justo castigo. Es fundamental el rol del periodismo independiente y plural, en esta tarea cotidiana de esclarecimiento y desde ECOS de Punilla seguimos procurando que así sea.

Benjamín Malamud Lerner