La salud y la calidad democrática, condicionados por causalidades y sospechosas casualidades

Por Benjamín Malamud Lerner


Abuelo: ¿Cuál es el símbolo de la Esperanza?

Desde estas notas no pocas veces me he referido a la necesidad de un Sistema de Salud Integrado e Integral, a nivel nacional o al menos regional, que contemple tanto los derechos y las necesidades de los usuarios o pacientes como de los integrantes de los diversos equipos sanitarios. Que no deje a ningún vecino o ciudadano sin la seguridad del derecho a la salud, será resguardado y que evite costosas y especulativas intermediaciones, donde lo que se privilegia son los retornos económicos y no el mayor grado de bienestar de la población.

A lo largo y ancho del país las dificultades en lograr que ingresen aspirantes a las residencias médicas, especialmente pediátricas, se han acentuado. Los reclamos de los residentes por salarios dignos y mejores condiciones laborales trascienden poco en los medios hegemónicos pero son constantes tanto en la CABA, la Ciudad más rica del país, donde hasta ahora son desoídos, como en el Chaco, donde son injustamente reprimidos. Córdoba no es ajena a esta problemática y en los principales Hospitales, como el de Niños, servicios imprescindibles como el de Neuro-pediatría, no cuentan con los especialistas necesarios. No deberían los bancos internacionales, (como el FMI) condicionar los salarios de los trabajadores de la salud y ser directa o indirectamente los causales de esta tan injusta situación.


La inversión en salud, no puede dejar de ser prioritaria. Tanto a nivel nacional, como provincial a local. Nuestro Hospital Municipal de La Falda, antes de 1995, Regional y totalmente gratuito con personal estable, tiene a casi todo el personal precarizado, sin reconocimiento de los méritos ni de los años de dedicación a la tarea tanto preventiva como asistencial. Se ha progresado sustancialmente en el mejoramiento de las guardias, tanto médicas como radiológicas o de laboratorio y de otros servicios básicos y eso hay que destacarlo, pero sigue confinado a una antigua estructura, que durante la Pandemia fue puesta a prueba, reforzando la urgente necesidad de una ampliación y modernización, confrontando con el modelo neoliberal que privilegia a los centros asistenciales privados y descuida la salud pública.

No por casualidad, La Falda ha tenido en el mes de octubre logros significativos, en diversas actividades promocionales, deportivas, culturales, científicas, aunque lo más destacable, indudablemente fue la edición XXIV de la Fiesta Nacional del Alfajor. Los logros considero que fueron producto de un trabajo consiente y sostenido desde el estado municipal y asimismo por la estrategia nacional del “Pre Viaje” incentivando al turismo fuera de temporada, que logró una ocupación de las plazas de cabañas y hoteles, superior al 90% en los principales centros turísticos nacionales. Igualmente puede haber influido una discreta recuperación económica aunque es evidente, que la pérdida del valor adquisitivo de los salarios, desde diciembre del 2015, está lejos de haberse recuperado, en gran medida por el incontrolado incremento de precios de la canasta familiar y la inflación.


La puja entre dos modelos de desarrollo económico en nuestra Latinoamérica, entre el conservador neoliberal o neocolonial y otro que fomenta un crecimiento no condicionado por las metrópolis financieras con mayor equidad social, ha adquirido un perfil preocupante, ya no por los riegos de golpes de estado de militares derechistas, sino por la irrupción de grupos que fomentan tanto la violencia irracional, tal el atentado contra la vice presidenta precedido de horcas, guillotinas y bolsas negras, como estructuradas persecuciones mediático-judiciales de los líderes que no aceptan los dictados del poder económico dominante: Lula, Correa, Evo, Lugo, Petro, Celaya, CFK, etc.

El neo colonial privilegia a los inversores especulativos, tal el caso de nuestro país, que según el premio Nobel de Economía, J. Stiglitz, fue el que más se endeudó en el menor tiempo, (100.000 millones de dólares con prestamistas privados y 45.000 millones con el FMI) y casi todo fugado; al igual que al modelo extractivista minero o agrario,que desprecia los efectos sobre la salud humana y del planeta.

El segundo, que enfatiza el desarrollo solidario de los pueblos de este continente, está siendo puesto a prueba en cada contienda electoral con las habituales denuncias de corrupción, que solo pueden prosperar con la complicidad de un sistema judicial monárquico y que cuenta con los privilegios de salarios exuberantes y libres de impuestos.

En nuestro país, hemos podido observar cómo se va demostrando que la trama de los cuadernos-fotocopiados, solo parcialmente auditados se va cayendo y de cómo en el juicio de Vialidad, donde a la Vicepresidenta se la acusa de Asociación Ilícita, sin pruebas, únicamente por el “sentido común de los jueces”, todas las denuncias son desestimadas por expertos del propio poder judicial. Recordemos que a Lula, se lo encarceló solo por “la íntima convicción” del juez Moro.

Casualidad o no, está por verse, se han detectado vínculos entre la derecha política y el atentado a CFK. Pago de 13 millones de pesos y 50.000 dólares, a los que prepararon el terreno con actos de violencia, con guillotinas, horcas y acoso, al ministro de Economía, al Presidente, a dirigentes políticos del Frente de Todos, o frente al domicilio de la Vicepresidenta. Y más recientemente con la denuncia judicial contra el Diputado Milman, de tener información de que el atentado contra CFK, tendría lugar. Desde el atentado a Lisandro de la Torre en el Senado de la Nación en adelante, grupos de derecha vinculados al poder económico han procurado entorpecer la salud democrática de nuestro país. Es imprescindible una Justicia Independiente que esclarezca la responsabilidad o no de los implicados.


Mi nieto me hizo la pregunta acerca del símbolo de la esperanza. Se está recuperando de un problema de salud que nos preocupó mucho y esperamos siga mejorando. Había leído el titular la última nota en Ecos de Punilla. No supe que contestarle inicialmente y creo que cada uno de nosotros tiene uno propio. Para quienes padecen problemas de salud, gozar de una vida llena de bienestar tendría que estar simbolizado. Por lo que vengo relatando en esta nota, mi símbolo de la esperanza es la presencia de una Justicia al Servicio de la Verdad. Para el pueblo brasileño y quizás para gran parte de este mundo, el triunfo de Lula, podría ser la mejor simbolización de este renacimiento de las causas justas, de la vigencia de los derechos humanos, de la Paz, de la equidad social y el respeto a la madre tierra.