Cosquín Rock: con la gloria intacta


Texto: Néstor Pousa

Fotos: Facundo Pousa

Ni bien el festival Cosquín Rock terminaba de descolgar los globos de lo que fue su cumpleaños número veinte, nos caía encima una tan inesperada como sorprendente pandemia mundial (de la que por estos días se están cumpliendo dos años) que arrasaría con nuestro modo de vida tal como lo conocíamos hasta ese momento.

Fueron veinte ediciones consecutivas, desde 2001 al 2020, hasta que llegó el hiato del 2021, año en el cual se suspendieron todos los festivales populares de asistencia masiva, con el consiguiente impacto en la economía de la región y sobre todo en el rubro artístico y sus varias actividades afines.

Nadie se hubiera imaginado un enero sin el color y el coraje de Jesús María y la fiesta en las calles del Cosquín Folklore, como tampoco un febrero de carnaval sin rock en Punilla.

Pero eso sucedió, y de ahí en más había que ver como reactivar la mística.

Hoy, a un mes de finalizada la edición número 21 podemos especular que Cosquín Rock 2022 regresó por la gloria de revalidar sus títulos y lo hizo con una fuerza inusitada.Aunque para que esto ocurriera hubo que atravesar un nuevo sobresalto, ya que en los prolegómenos una nueva alarma de brote volvió a poner en duda la normalidad de la inminente temporada turística en las sierras de Córdoba.

Y así llegamos al fin de semana del sábado 12 y domingo 13 de febrero con el panorama un poco más claro. Cosquín Rock volvió a abrir sus puertas convocando a su grey que ansiosa esperaba por este regreso. Fue una clara sensación de que todo estaba bien, agitado en la previa por las redes sociales, fundamentales para seguir el minuto a minuto del armado del imponente predio. El camino de acceso cobijado por una frondosa arboleda nos daba otra vez una placentera bienvenida al Aeródromo de Santa María de Punilla, cita inamovible de las últimas ediciones.

Todo seguía igual de bien. Incluso hasta mejor, más prolijo y ordenado, en un predio que se expandió todo lo que permiten sus límites geográficos, para albergar a la cada vez mayor cantidad de escenarios de diversas dimensiones y estilos musicales. Porque Cosquín Rock es artísticamente variado e inabarcable, eso ya lo sabemos desde el momento en que sus tablados ofrecen música en simultáneo. Imposible verlo todo, entonces esa dinámica te obliga a saltar de un lado a otro. Uno bien podría instalarse frente a un solo escenario y el día estaría hecho, pero la tentación por ver la mayor cantidad de propuestas posibles es demasiado tentadora.


Ingresando por el lado norte nos daba la bienvenida un colosal escenario que sin dudas es en donde se concentra la mayor cantidad de público. Flanqueado por dos enormes pantallas laterales que completaban el registro de que por ahí iba a pasar buena parte de lo más apetecible de la grilla. A esa hora concluían su set los cordobeses de Eruca Sativa y llegaban los platenses de El Mató…, mientras que en el extremo más lejano, el escenario sur nos mostraba a unos (para nosotros) ignotos Silvestre y la Naranja de muy buena perfo.

La perfecta conjunción de cielo, sierra, buen clima y música era más impactante que otras veces (o al menos esa fue mi sensación) y el menú estaba a la vista, sola era cuestión de servirse a placer.Entonces fuimos por el esperadísimo WOS y a continuación Skay y Los Fakires (el golem a la hora del crepúsculo). El escenario “Paraguay”, montado por el club cordobés del mismo nombre, era un mundo aparte y una especie de oasis por el que pasaban cosas como Telescopios, Valdés, Juana Molina y cerraba, bienpasada la medianoche,con una animadaBresh.

En la Casita del Blues un público mínimo, tranquilo y selecto le daba la bienvenida a Celeste Carballo, al internacional Jimmy Rip & The Trip y a La Mississippi.

El Metal Club agitaba una de las dos carpas con GTX, Pésame y Horcas, estos cumplían con su quinceava presencia consecutiva en el festival. Mientras que en la carpa de enfrente se esperaba por Las Pelotas, únicos con asistencia perfecta en toda la historia del ciclo.

Había que desplazarse unos pocos metros hacia el oeste para toparsecon el escenario CÓRDOBA con bandas de la Docta (SmokeSellers o Juan Terrenal, también históricos!) que hacían de anfitriones de otras, visitantes, como Micky y LQF, Juanse&The Mustang Cowboys (con temas de Los Ratones, básicamente) y esa aplanadora del reggae que esNonpalidece.

De vuelta por el escenario SUR llegábamos justo para La Delio Váldez, Cami y Trueno, que invitaba a su talentosa novia Nicki Nicole para alivio de sus seguidores que se preguntaban cómo puede ser que no estuviera en la grilla.


Volvimos el domingo para no perder de vista de la excesiva grilla a:Ciclonautas, Airbag, Malosetti & La Colonia, Sarco (el otro tributo a Los Ratones), Cuatro al Hilo, Viticus (con temas de RIFF), La Franela, Fun Circus, Fito Páez (todo un clásico), Juan Ingaramo (la está rompiendo), María Becerra y un epílogo con la Mona Jiménez quien, lejos de cualquier demagogia rockera (se dijo que iba a tener invitados especiales pero, salvo Juanse, esto no ocurrió), ofreció un show de cuarteto al uso que el público, tanto habitués como no iniciados, pudieron disfrutar.

Esta edición del Cosquín Rock dejó algunos saldos en la cuenta del debe, especialmente en el rubro servicios: los siempre polémicos baños químicos y la engorrosa modalidad para adquirir vales de comida que levantó muchas quejas en los usuarios. Pero sin embargo,nada de esto pudo empañar lo que ya es una auténtica fiesta de la música y una marca registrada que trasciende las fronteras. El Cosquín Rock 2022 regresó con toda la gloria intacta.