CALAMARO Y SU VOZ COMO CANTOR

Conmovedor recital en Córdoba

Por Néstor Pousa


Hubo un momento de inflexión en el recital que Andrés Calamaro ofreció la noche del jueves 17 de noviembre en Córdoba. Fue cuando entonó su canción “Maradona” (que no por casualidad lleva el número diez en la lista), seguida del bolero “Espérame en el cielo” y “Estadio Azteca”, una especie de suite maradoniana con referencias tanto explícitas como implícitas al astro mundial nacido en Fiorito. Iban 45 minutos y el concierto estaba a punto caramelo.

Antes de esa conmovedora trilogía la lista había transitado climas de todo tipo sin nunca menguar la expectativa. Inició con “Bohemio” en una reversión distinta a la original. La balada “Cuando no estás” rompió el primer coro colectivo en un estadio que lucía colmado en su capacidad máxima (sold out). Siguiendo con “Verdades afiladas”, el hit de Cargar la suerte.

“Para no olvidar” fue el primer rescate perteneciente a Los Rodríguez y la ovación fue total. Siguieron “Me arde” y “All you need is pop”, que con entonación grave y oscura hizo que la multitud se entregara a escuchar con devoción.


Sorpresa la de Zoe Gotusso presentada por Andrés como la gran artista cordobesa. Juntos protagonizaron una hermosa versión de la balada de amor “Tantas veces”. Con guiños cómplices entre ambos intérpretes, la cordobesa se movió con gran soltura, interactuando con su anfitrión como si fueran grandes amigos de toda la vida.

Saltamos entonces a la segunda parte con una seguidilla de canciones/clásicos que no dieron respiro, al calor de una noche con clima agobiante afuera y más aún adentro del recinto. Una de las grandes pasiones de Calamaro es la salsa. Conocedor y coleccionista de ese género musical lo manifestó luciendo una remera con estampa de Willie Colon y en momentos musicales con la coda añadida a “Los aviones”, que finaliza con el estribillo de “El ratón” de Cheo Feliciano y un enganchado con “Tuyo siempre” para que la pista, desde adelante y hasta el fondo, comenzara a menearse al son de la cumbia.

Otro momentazo de esta gira es la buena versión que banda y cantante sacan de “Para siempre”, aquel hit histórico de Ratones Paranoicos, el que pegado a “Mi enfermedad” suman nuevos momentos que nos recuerdan a Diego.

La recta final sale de memoria y pasa por los diversos estilos de un compositor tan ecléctico como prolífico. Absolutamente nadie dejó de cantar y saltar con la rumba de “Sin documentos”, “El salmón”, “Flaca”, “Alta suciedad” y “Paloma”. Volviendo para un set de bises con “Crímenes perfectos” (que la gente cantó de principio a fin) y “Los chicos” con la pantalla explotando en imágenes de amigos ausentes.

Andrés Calamaro pasó por Córdoba cumpliendo con una de las escalas más importantes y exigentes de una gira internacional tan extensa como exitosa. Agradeció seguir gustando aquí. Cumplió con su propia premisa de hablar menos y cantar más. Tocó mucho la guitarra esta vez y presentó con honores a su banda que integran: Mariano Domínguez al bajo, Martín Bruhn (“el oriundo de Córdoba”, sic) a la batería, Germán Wiedemer en piano y teclados y Julián Kanevsky en lead guitar. Un quinteto que suena tremendo y con muchos matices.

Luego de atravesar dos años de insospechada pandemia y encierros forzados, este socio de la soledad volvió a por todo y honró una vez más aquella sextilla hernandiana con la que remata cada final de Estadio Azteca: “Porque ante tanto rigor y habiendo perdido tanto, no perdí mi amor al canto, ni mi voz como cantor”.

Ecos de Punilla

Fotos: Juanjo Coronel